Diseñan un rascacielos que construirá sus apartamentos a golpe de impresión 3D.

El creador de este futurista proyecto ha tratado que el edificio emule a una máquina expendedora de viviendas que los residentes podrán personalizar

Un rascacielos-ciudad con playas y parques en su superficie

Que el mundo del futuro lo va a imprimir una impresora 3D no es nada nuevo. Desde prótesis u órganos completamente funcionales a los hábitats de los primeros colonos del planeta rojo, esta innovadora tecnología que promete abaratar costes, construir por sí misma y mejorar la calidad de lo que produzca, va a ser esencial para los próximos pasos de la humanidad. Valiéndose de la impresión 3D, el joven arquitecto malasio Haseef Rafiei ha diseñado un rascacielos que es capaz de imprimir sus propios apartamentos al gusto de los interesados.

¿Su localización? En la ciudad del Manga y de los robots, Tokio. ¿Por qué? En el vending está la clave. La pasión que la capital japonesa siente hacia la robótica y la tecnología ha modelado la conciencia de sus gentes hacia la constante interacción con las máquinas con el fin de automatizar todos los procesos posibles, es decir, dejarlos en manos de los familiares de Wall-e.

 

Tanto en el Japón rural como en el metropolitano, no se puede avanzar muchos metros sin encontrarse una máquina expendedora, y es que, cuenta la leyenda que hay una por cada 23 personas. Demasiadas para tratarse de un país que tiene una población de alrededor de 130 millones de habitantes. Las jidohanbaiki (como se llaman en japonés) están por todos lados y venden de todo (¿quién no ha oído sobre las máquinas expendedoras que venden ropa de interior usada?).

Rafiei se ha inspirado en estas premisas para diseñar Pod Vending Machineel primer rascacielos que expende viviendas. ¿El objetivo? Automatizar el mercadoinmobiliario. El edificio será como una especie de marco de construcción con una impresora 3D de dimensiones colosales en su cima y que sería la que se encargaría de imprimir en el aire las viviendas .

Como si de un refresco se tratase, los clientes elegirían en una máquina de vending las características de su futura casa, diseñándola habitación por habitación (lo que les convierte en el arquitecto de tu propia casa). Una vez el diseño esté finalizado, y el apartamento impreso, unas gigantescas grúas acopladas al edificio se encargarían de fijar la nueva vivienda al rascacielos.

Pero aún hay más, luchando contra el exceso de residuos en la industria de la construcción con la que fue concebido Pod Vending Machine, si algún apartamento ha sido creado para “usar y tirar” y no va a volver a ser utilizado, podrá ser desmontado y usado para construir otros nuevos. Además, las viviendas no han de estar fijadas eternamente en la misma posición, ya que podrán ser reorganizadas según las necesidades y situaciones que se den en este ecosistema de metal, como si el edificio jugara al Tetris.

Del mismo modo, si la torre no tiene huecos para más viviendas, esta podría crecer. Gracias a la ayuda de sus brazos mecánicos (grúas) sería capaz de colocar más pisos en su cima, algo así como un rascacielos vivo que se construye así mismo según las demanda de sus células (residentes).

Sin duda, se trata de una propuesta futurista y actualmente inviable, pero el diseño está ahí. ¿Quién sabe si en los próximos años no se hará realidad? Al menos, se han sentando los pilares.

Origen: ELMUNDO

 

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